01
P&L e impulsores
El proyecto comienza con un kick-off y una revisión de la calidad y granularidad de
la información disponible. Se analiza el P&L mensual —idealmente de 12 a 24 meses—
para separar efectos de volumen, precio, mix, margen, capacidad y estructura de costos.
El objetivo no es explicar cada cuenta, sino construir un árbol de impulsores que haga
visible qué pocas variables concentran la mayor parte del resultado y dónde conviene profundizar.
02
Factores críticos y benchmarking
Antes y durante el análisis se investigan la industria, el modelo de negocio y sus
factores críticos de éxito. Los KPIs se comparan con referencias pertinentes por tamaño,
geografía y escala, evitando benchmarks que distorsionen la lectura.
Las comparaciones orientan preguntas e hipótesis; no se presentan como conclusiones sin
contrastarlas con la evidencia interna de la compañía.
03
Entrevistas y madurez de gestión
Se realizan entrevistas de 30 a 45 minutos con responsables de los procesos críticos
identificados en el P&L. Las conversaciones permiten explicar variaciones, reconocer
controles y detectar tensiones entre procesos, tecnología, personas y gestión.
Un cuestionario de madurez sintetiza la situación en Procesos, Tecnología, Personas,
Gestión del desempeño, Políticas y procedimientos, y Datos y control, manteniendo
trazabilidad entre percepción y evidencia.
04
Quick wins y hoja de ruta
Los hallazgos se filtran por impacto, confianza, esfuerzo y velocidad de captura para
concentrar la discusión en quick wins y oportunidades de mayor aprendizaje.
La salida es una hoja de ruta de alto nivel con iniciativa, primer paso, KPI, plazo, área
responsable y líder. La implementación se cotiza como una segunda etapa y no forma parte
de este diagnóstico.